{"id":1138,"date":"2024-08-08T15:48:25","date_gmt":"2024-08-08T15:48:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.editorialdagon.es\/?page_id=1138"},"modified":"2024-08-11T17:52:18","modified_gmt":"2024-08-11T17:52:18","slug":"mabel-collins","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.editorialdagon.es\/index.php\/autores\/mabel-collins\/","title":{"rendered":"Mabel Collins"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-media-text is-stacked-on-mobile is-vertically-aligned-top\" style=\"grid-template-columns:30% auto\"><figure class=\"wp-block-media-text__media\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"192\" height=\"508\" src=\"http:\/\/www.editorialdagon.es\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Mabel.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-1554 size-full\" srcset=\"https:\/\/www.editorialdagon.es\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Mabel.png 192w, https:\/\/www.editorialdagon.es\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Mabel-113x300.png 113w\" sizes=\"auto, (max-width: 192px) 100vw, 192px\" \/><\/figure><div class=\"wp-block-media-text__content\">\n<p>Mabel [Minna] Collins (1851-1927), naci\u00f3 en St. Peter Port, Guernsey, Inglaterra, y destac\u00f3 en su tiempo debido a su carrera literaria, con m\u00e1s de 46 obras. La mayor\u00eda son de genero rom\u00e1ntico, pero unas pocas son de car\u00e1cter espiritual, especialmente las escritas en el periodo que perteneci\u00f3 a la Sociedad Teos\u00f3fica, aunque alguna otra, como <em>El Idilio del loto Blanco<\/em> y <em>Luz en el Sendero<\/em> fueron un poco anteriores. Ella era una clarividente, ocultista y escritora, y gracias a sus dotes pudo escribir gran parte de su obra.\u00a0<br>Aunque Mabel escrib\u00eda desde peque\u00f1a, fue en la revista de mujeres de Amelia Lewis donde vio sus primeros escritos publicados, tratando temas como el papel de la mujer, la educaci\u00f3n y las artes. Public\u00f3 su primera novela en 1875 utilizando el nombre de Mabel Collins y desde entonces ya no par\u00f3, eclipsando a su esposo, el Dr. Kenningale Robert Cook, escritor y poeta.\u00a0<br>En aquellos tiempos dedicaban parte de su ocio a asistir a sesiones espiritistas, y los temas ocultos le acercaron a la Sociedad Teos\u00f3fica, en boga en aquellos tiempos, de modo que se afili\u00f3 a la Logia de Londres, presidida por Alfred Sinnett, en 1884.\u00a0<br>Conoci\u00f3 fugazmente a Helena Petrovna Blavatsky, fundadora de la S.T. en un viaje a Londres que realiz\u00f3 ese mismo a\u00f1o, pero su relaci\u00f3n aument\u00f3 en 1887, cuando Helena se asent\u00f3 en la <em>city<\/em>, precisamente en una casa que Mabel le cedi\u00f3 para que viviera y desarrollara sus actividades teos\u00f3ficas (Maycot, en Upper Norwood). Con ella fue co-fundadora y articulista de la revista <em>Lucifer<\/em> (de septiembre de 1887 a octubre de 1888). Ya hab\u00eda o\u00eddo hablar de Blavatsky en 1881, cuando ley\u00f3 <em>Isis sin Velo<\/em>, pero en ese momento colabor\u00f3 en la correcci\u00f3n de <em>La Doctrina Secreta<\/em> con otros disc\u00edpulos. M\u00e1s tarde (1888) se cre\u00f3 la Secci\u00f3n Esot\u00e9rica de la Sociedad Teos\u00f3fica, presidida por H.P.B., y en ella entr\u00f3 Mabel en calidad de probaci\u00f3n (como poco despu\u00e9s hizo William Yeats), pero a los cuatro d\u00edas H.P.B. la expuls\u00f3 por \u00abtraici\u00f3n y deslealtad\u00bb. Al parecer, su b\u00fasqueda de experiencias ocultas la llev\u00f3 al borde de la Magia Negra y el Tantrismo.<br>La principal obra por la que se le conoce en el mundo esot\u00e9rico es <em>Luz en el Sendero<\/em>, pero no desmerecen en calidad y contenido espiritual <em>Por las Puertas de Oro<\/em>, <em>Guirnaldas de Amor<\/em>, <em>El Idilio del Loto Blanco <\/em>(que publicaremos en esta colecci\u00f3n), <em>Un Grito Lejano<\/em>, <em>Cuando el Sol Avanza hacia el Norte<\/em> o la controvertida obra que ahora rese\u00f1amos: <em><a href=\"http:\/\/www.editorialdagon.es\/index.php\/obras\/mabel-collins-h-p-b-la-flor-y-el-fruto\/\" data-type=\"page\" data-id=\"831\">La Flor y el Fruto<\/a><\/em>, publicada en otras versiones como <em>Historia de una Maga Negra <\/em>o<em> La Verdadera Historia de un Mago<\/em>.<br><em>El Idilio del Loto Blanco<\/em> lo empez\u00f3 a escribir (el pr\u00f3logo y siete cap\u00edtulo) en 1878, despu\u00e9s de \u00abver\u00bb en su casa una procesi\u00f3n de sacerdotes, relacionados con el Obelisco de Cleopatra, que en ese momento se estaba trasladando por el T\u00e1mesis. Lo hizo en el sistema que hoy llamamos \u00abescritura autom\u00e1tica\u00bb. Lo termin\u00f3 en 1885.<br>La escritura de <em>Luz en el Sendero<\/em> tambi\u00e9n estuvo envuelta de elementos misteriosos pues, al parecer, al despegarse de su cuerpo en una especie de viaje astral, vio un sal\u00f3n donde las paredes estaban cubiertas de joyas y palabras, las que memoriz\u00f3 y luego, al regresar a su cuerpo, plasm\u00f3 en el papel. Cuenta ella misma:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>La Sala de Sabidur\u00eda est\u00e1 situada en primer t\u00e9rmino al salir de las puertas del plano material, y quien quiera que est\u00e9 dispuesto para entrar en ella, encontrar\u00e1 un gu\u00eda para conducirlo. [\u2026] La puerta de la capilla ante la que ha sido conducido, se abrir\u00e1 para \u00e9l por mano del Maestro. Un gran diamante centelleante de luz, para los ojos que lo pueden ver y soportar, forma el bot\u00f3n que abre la puerta de la capilla en cuyas paredes est\u00e1n escritas las reglas de \u00abLuz en el Sendero\u00bb. Desde que el tiempo es tiempo, y en donde estar\u00e1n escritas mientras el tiempo dure. [\u2026] El que a m\u00ed, que escribo estas p\u00e1ginas, me fuese dado el gran privilegio de ejecutar esta tarea, fue resultado del sufrimiento y resistencia de muchas amargas y duras pruebas en sucesivas encarnaciones. [\u2026] Me invadi\u00f3 la asombrosa emoci\u00f3n de j\u00fabilo de una conciencia superior. Uno estaba a mi lado en mi cuarto y me dijo: \u00abVen, ya eres capaz de leer\u00bb. Yo dej\u00e9 mi cuerpo reteniendo una clara conexi\u00f3n con \u00e9l y registrando en mi cerebro f\u00edsico todo aquello que hac\u00eda, a medida que lo iba efectuando. \u00danicamente por un gran acrecentamiento de conciencia pude efectuar tal tarea. El conocimiento de lo que se est\u00e1 haciendo debe ser pleno y completo en todos los planos del ser. El Maestro me tom\u00f3 de la mano, y con pleno conocimiento de lo que me suced\u00eda, me adher\u00ed a \u00c9l y sal\u00ed de mi cuerpo f\u00edsico, pasando del plano material al espacio et\u00e9reo. Entramos en la Sala del Saber, cruzamos el gran pavimento y llegamos a la puerta del bot\u00f3n de diamante resplandeciente, verdadero foco de luz. Comprend\u00ed entonces, que yo hab\u00eda estado muchas veces antes all\u00ed, y pas\u00e9 a mi cerebro f\u00edsico el mensaje de que estaba en un lugar conocido y familiar para m\u00ed, y que todo iba bien. [\u2026] El Maestro, teni\u00e9ndome todav\u00eda de la mano, me llev\u00f3 a trav\u00e9s del pavimento de la capilla hasta la pared, y vi claramente las primeras reglas de \u00abLuz en el Sendero\u00bb aparecer en lo m\u00e1s alto del muro. Mirando con cuidado las le\u00ed corrientemente; por debajo, las piedras preciosas fulguraban todav\u00eda en esplendorosos coloridos y puntos de luz. \u00abFija estas reglas en tu memoria\u00bb, me dijo el Maestro, \u00abll\u00e9valas contigo a la tierra y escr\u00edbelas. Los Maestros de la raza humana han decidido poner estas reglas en lenguaje humano, y t\u00fa has sido elegida para este trabajo. Vuelve otra vez, hasta que las hayas le\u00eddo todas y las hayas escrito en palabras propias de la tierra\u00bb. Volv\u00ed a mi cuerpo f\u00edsico, y tuve memoria plena de lo que hab\u00eda hecho, y de lo que hab\u00eda visto y le\u00eddo. Yo hab\u00eda estado, por primera vez en el estado conocido por los ocultistas del Sur de la India por \u00abjagrat de swapna\u00bb, que es el estado de conciencia del clarividente despierto. [\u2026] En este estado le\u00ed y traslad\u00e9 a mi memoria las primeras l\u00edneas de la antigua m\u00edstica escritura conocida ahora por todos los estudiantes de ocultismo con el t\u00edtulo de Luz en el Sendero. Las traje a la conciencia f\u00edsica y las anot\u00e9 por escrito. Y obedeciendo la orden que se me dio, entr\u00e9 otra vez en el estado de clarividente despierta, volviendo varias veces a la capilla de luz, para traer conmigo las reglas una por una y escribirlas en lenguaje humano: hasta que las obtuve todas.<\/em><\/strong>\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">* * *<\/p>\n<\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mabel [Minna] Collins (1851-1927), naci\u00f3 en St. Peter Port, Guernsey, Inglaterra, y destac\u00f3 en su tiempo debido a su carrera [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":297,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"class_list":["post-1138","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.editorialdagon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/1138","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.editorialdagon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.editorialdagon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.editorialdagon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.editorialdagon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1138"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.editorialdagon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/1138\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1614,"href":"https:\/\/www.editorialdagon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/1138\/revisions\/1614"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.editorialdagon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/297"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.editorialdagon.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1138"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}